Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre qué es el suelo pélvico, dónde está y para qué sirve, pero… ¿sabemos llevar la teoría a la práctica?

Dependiendo de la valoración de nuestro fisioterapeuta especializado en esta área y de los síntomas que tengamos podremos encontrarnos diferentes situaciones en los que nuestro objetivo sea: ejercitar nuestro suelo pélvico, o por el contrario relajarlo, ya que el fortalecimiento de estos músculos agrave más la situación.

 ¿Cómo debemos hacerlo?

Supongamos que tenemos que reforzar este área, asique lo primero que tenemos que hacer es tomar conciencia de nuestro suelo pélvico. Al principio será un poco difícil saber si lo estás haciendo bien o no, pero como todo, no desesperes 😉

Empezaremos tumbados boca arriba lo más relajados posible, con la vejiga vacía y visualizaremos esta zona en nuestra mente para sentirla lo mejor posible. Imaginamos que nos estamos haciendo pipí y tenemos que aguantar las ganas de ir al baño intentando no contraer glúteos ni piernas, ¿notamos algo? Seguimos probando, ¿y si nos imaginamos una canica en el orificio de entrada de la vagina e intentamos que ascienda? ¿Qué tal si intentamos abrocharnos un pantalón una talla menos que la nuestra? Todas estas directrices nos harán activar nuestro periné si tenemos buena percepción acompañado del movimiento del ombligo “hacia dentro y arriba”.

¿Qué ejercicios fortalecen mi suelo pélvico?

Los famosos ejercicios de Kegel se basan en esto anterior, realizar una contracción  y una posterior relajación modificando el tiempo de contracción e intensidad de la misma según cada paciente y evolución.

Hay muchos ejercicios tonificadores de suelo pélvico, como por ejemplo el método Pilates o con el tronco. ¿Quién no conoce hoy día el método Pilates? Pues sí! De manera sinérgica a la musculatura abdominal reforzamos nuestro suelo pélvico, pero… ¿qué es eso del tronco? ¿Funciona?

Es un método propioceptivo que a través de la postura favorecemos la activación de la parte posterior del periné, siendo un método de trabajo utilizado para la preparación al parto cómo después.

Otro factor que favorece el estado de salud del suelo pélvico es el sexo. Cuando hablamos de este tema es importante conocer los beneficios que nos aporta. Experimentar un orgasmo  nos permite entrenar otro tipo de fibras de esta musculatura que no se activa durante los ejercicios de Kegel. Además en la excitación, se produce un aumento de sangre que hace que los tejidos estén oxigenados aumentando la calidad de contracción del tejido.

¿A qué esperas para entrenar tu suelo pélvico?

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